La Navidad es un anuncio de perfume

Esta reflexión navideña nos la envía una autora anónima que afirma “haber sido la novia de Papá Noël, pero antes de que empezara a repartir regalos”.

No se puede negar que en ese periodo comprendido entre el día 22 de diciembre (al finalizar el sorteo de Navidad) y el 6 de enero (cuando acaba el café de la comida de Reyes) somos mejores personas. Creo firmemente que somos mejores porque, de algún modo, nos autoconvencemos de que tenemos que serlo. Es como la clásica “buena acción del día” pero solo durante unos pocos días: la buena acción del año.

Esto no significa que no exista la buena gente durante el resto del año, sino que durante este periodo cuesta diferenciar a los que tienen tarifa plana de bondad de los que se conectan al wifi esporádicamente. Es como una especie de hipocresía buena, como si alguien que no se ducha en todo el año se bañara en el perfume de cualquiera de los anuncios que colapsan el televisor.

A este vestido de perfume le acompaña una sonrisa grapada y, por supuesto, la inherente compasión condescendiente hacia todo aquel que “lo pasa mal durante todo el año pero en estas fechas, peor”. También hay que admitir que la publicidad no nos lo pone fácil, que al fin y al cabo todos tenemos nuestro corazoncito y que los creadores de anuncios, todo sea dicho, se ganan su sueldo. De algún modo, gracias a ellos somos todavía mejores personas de lo que ya nos habíamos propuesto ser.

Pero por encima de todo hay algo que no debemos recordar: la Navidad es una festividad religiosa donde se celebra el nacimiento de Dios. Si algún día nos acordamos de esto a ver qué excusa inventamos entre los ateos y los cristianos pecadores para seguir comiendo marisco y recibir perfumes caros. Pese a todo me gustaría romper una lanza en nombre de aquellas personas que, como yo misma, contribuyen a hacer de la Navidad una época muy especial: si no puedes ser buena persona todo el año, por lo menos inténtalo durante dos semanas; y si para eso necesitas fingir, comer como un oso antes de hibernar o comprar regalos como si fueran chicles, adelante. Todo sea por el espíritu navideño.

Feliz Navidad

Puedes enviar tus historias de Navidad a blogs@elboligrafoverde.com

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